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Violencia de género, estrés y sus efectos nutricionales

Sabemos que la violencia de genero se ha visto incrementada en los últimos años, siendo expuesta de manera global y ya no viéndose como “normal”, tal como se veía en épocas antiguas, en donde el hombre por superioridad podía maltratar y denigrar a la mujer en diferentes aspectos, haciendo menoscabos para con ella, haciéndola sentir inferior y obligándola a realizar actividades indeseadas.

Todos estos procesos de violencia, tanto psicológicas, físicas, verbales, afectan en todo ámbito a las mujeres, es así como se involucra también el tema de la violencia con la nutrición.

Según investigaciones, al pasar por un momento de estrés nuestro organismo comienza un momento de “preparación ante un ataque”, para esto, fisiológicamente se hace un proceso llamado gluconeogénesis para poder nutrir nuestros músculos, corazón y cerebro, así aseguraríamos las reservas orgánicas para afrontar este ataque. Estos procesos naturalmente no deberían ser constantes, pero al presentarse persistente y continuamente en el tiempo se realiza un agotamiento y alteración hormonal crónica, causando un impacto totalmente negativo para la salud.

Un ejemplo de este estrés constante es vivir una situación de violencia, saber que por cualquier cosa esta persona te golpeara, o que te insultara o descalificara solo porque le pareció bien realizarlo, o con el miedo constante de que en cualquier momento y/o lugar te hará sentir inferior realizando burlas sexistas o sobre tu persona.

El estrés permanente en el tiempo nutricionalmente ve afecciones en el sistema gastrointestinal, pudiendo enlentecer o acelerar su motilidad, en palabras mas simples, puede provocar diarrea o estreñimiento. Puede provocar hinchazón estomacal, acidez, pesadez, sensibilidad y dolor, todo esto también haciendo mas vulnerable a la persona de que microorganismos patógenos afecten nuestro tracto digestivo.

Todos los signos y síntomas anteriormente mencionados realizaran una modificación de nuestro microbiota intestinal, la que últimamente se ha visto totalmente vinculada con nuestro sistema nervioso. Además, como respuesta a esta modificación de microbiota pueden aparecer problemas de fatiga, enfermedades cardiovasculares y también depresión.

Tenemos también un tema importante relacionado con el estrés, el concepto de ansiedad. Se define como la no capacidad de estar en el presente, pensar mucho en el futuro y/o pasado. Se da para combatir la posible amenaza. Una de las respuestas de la ansiedad es la búsqueda de alimentos, pudiendo ser por dos razones:

- Liberación de cortisol, para “preparar” al organismo para un gasto energético en la amenaza.

- Liberación de dopamina, para sentir placer y relajo luego del proceso de estrés, por ende, se repite esta acción.

Otro tema importante para abordar es el maltrato, el cual se relaciona con la depresión, estrés y culpa, esto como se mencionaba en el párrafo anterior, se “calma” con la comida, la cual da este placer, producido al liberarse dopamina, luego, como ya mi cerebro entiende que “comer es placer y así satisfago mi depresión, ansiedad, pena, angustia” lo repito en reiteradas ocasiones.



Por esta razón también, las personas que se encuentran violentadas acuden a refugiarse en la comida, en sentido de aumentar o disminuir su ingesta, ocasionando problemas como sobrepeso, obesidad, o en el otro extremo desnutrición. Controversialmente, el como se vea tu cuerpo es decisión de cada persona y físicamente no hay problema con la apariencia de tu cuerpo, de manera visual no hay discriminaciones por parte del personal de salud, lo que preocupa fuertemente es el estado de salud de estas personas con desordenes alimentarios, el cual desencadena en factor de riesgo de muchas patologías que aparecen recurrentemente en nuestra población, como lo son diabetes, hipertensión, dislipidemia, con esto también accidentes cerebro vasculares, entre otras.

Por esto, como nutricionistas tenemos distintos enfoques en cuanto a la persona dependiendo de cual es su objetivo, pero en si se apoya la idea de mantener un estilo de vida saludable y equilibrado, para así llevar una vida plena y feliz.

Como se mencionaba anteriormente, el concepto de sobrepeso y obesidad están muy “populares” en las ultimas décadas, y pese a que un alto porcentaje de la población tiene estos estados nutricionales, se ha discriminado ampliamente a este grupo de personas, siendo incluso denominado el nuevo tipo de racismo. Globalmente se tiene un estereotipo muy marcado respecto al cuerpo humano, en donde si sales de ese espectro te catalogan muchas veces de manera injusta, mencionando que si tienes sobre peso u obesidad las siguientes frases:

- “Eres una persona que no tiene control de sí mismo/a”

- “Eres una persona sucia, grotesca que comes sin parar”

- “No puedes hacer el simple hecho de cerrar la boca y listo”

- “Debería darte vergüenza tener ese peso”

- “Me da asco mirarte comer”

Frases como las vistas anteriormente se repiten en público, se rumorean o se dicen abiertamente de manera burlesca, desconociendo totalmente el origen de este problema alimentario. En este artículo se menciona que la violencia causa estrés constante, lo que lleva a ansiedad y depresión que desencadenan muchas veces en el apego a los alimentos y con esto (mayormente) el aumento de nuestro peso y grasa corporal, y si a esta violencia y maltrato con consecuencia de elevación en peso, le sumamos la denigración que tiene la sociedad con las personas que tienen su peso corporal aumentado, generamos más emociones negativas, más apego y refugio a la comida; o por otro lado llevando a la purga, en donde las personas tienen episodios de atracones para compensar su dolor, angustia, ansiedad y luego por sentir culpa y vergüenza por lo realizado, comienzan con procesos de depuración como el vómito, ejercicio excesivo, laxantes, medicamentos no recetados para controlar el peso, etc. Desembocando en trastornos de la conducta alimentaria como anorexia nerviosa o bulimia.

Ninguna de las medidas mencionadas es saludable para ningún ámbito de la persona, por lo tanto, como conclusión, la nutrición en personas que han sufrido violencia de cualquier tipo al producir un nivel de estrés fisiológico constante se irán ligando fuertemente, para que con la alimentación se pueda llegar a un equilibrio, buscar un buen estado nutricional para que este sea saludable y sea un factor protector para nuestro organismo, buscar el amor y respeto hacia nosotros mismos para saber que alimentos nuestro cuerpo nos pida, y a su vez entregarle alimentos de calidad a este. Mejorar la relación con la comida, para no sentir culpa y saber que es totalmente normal y prudente salir de nuestra vida saludable en algunos momentos y disfrutarlo también de esa manera.


A continuación, dejare un diagrama de manera mas interactiva para poder entender este circulo vicioso en el que suele caer las personas maltratadas, lo cual queremos evitar rompiendo este círculo, sacando a la persona de esta angustia, de su problema de apego con la comida y que comprenda que una relación sana con la comida es la llave al éxito de toda terapia nutricional, asi mejore su autoestima y finalmente ella misma no permita que nadie mas la discrimine ni violente de ninguna manera.





 
 
 

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